La tierra ya no pertenecía al ejido de su pueblo, sino de un comprador a quien nadie vio nunca. No estaba cercado, pero pronto habría de ser fraccionado para que sus lotes fuesen expendidos, como pasó con otros territorios de los alrededores. Ni él ni sus vecinos dejarán de llamar Chakxuul a aquel territorio y mantenerlo así en su memoria y en la de generaciones venideras. El trasfondo político de estas nominalizaciones lleva también a valorar los vínculos históricos entre humanos, no humanos y otros vivientes. Para Juan, el compromiso por mantener los nombres originarios ante los arrebatos y renombramientos ajenos, honra la memoria de quienes forjaron y habitaron en aquellos territorios.
Source: La Jornada April 24, 2023 05:28 UTC