Texto: Alexis OrtizMari está sentada dentro de un cuarto con otras 10 mujeres que padecen el VIH. El dolor del VIH es un dolor callado porque aunque decimos que ya lo superamos, todavía queda algo”, dice la mujer de 47 años a EL UNIVERSAL. Por ejemplo, en una ocasión yo le comenté a una vecina sobre mi condición y se encargó de mal informar a todos. Yo confronté a esa persona y le dije que pensara en sus hijos y que yo pensaba en los míos. ¿Cómo respondieron los hijos de Mari cuando supieron que no tenía cáncer y en lugar de eso padecía VIH?, se le pregunta.
Source: El Universal December 27, 2017 20:48 UTC