En ese sentido, la movilidad en la intención de voto en nuestro país es asombrosa. Es entonces cuando el elector, con razón o sin ella, inclina la balanza por quien percibe que le habla desde las entrañas. No le importan los títulos académicos o curriculum vitae que exhiba, sino la autenticidad que refleja el candidato. Eso genera una vertiginosa ola de adhesiones que no hay dinero, asesor internacional o maquinaria que la pueda igualar. Nuestra elección no es analítica ni responde a una predeterminada orientación; es simplemente emotiva y sentimental.
Source: El Comercio April 08, 2026 15:31 UTC