De manera gráfica y convincentemente obscena aboga por el derecho a la vida privada y a sus personalísimos placeres, siempre incomprendidos. En una campaña electoral lo privado no desaparece por el solo hecho de ser candidato. La frontera la marca una diferencia crucial: curiosidad pública no es interés público. El interés público empieza cuando esa afición por el salto del tigre con patada en el foco se financia con dinero de todos. Nada impide que un homosexual o un alcohólico sea candidato a la presidencia de la república.
Source: Peru21 January 18, 2026 12:12 UTC