En contraste, quienes conviven con esta comunidad describen una identidad espiritual vinculada con animales y comportamientos que la expresan. Tamara, de 23 años y estudiante de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), consideró que cada persona debe identificarse como se sienta y señaló la importancia de “tener un círculo que te entienda”. En cambio, jóvenes como Alejandro y Fernando, estudiantes de Filosofía y Letras, rechazaron que la universidad sea un espacio para este tipo de expresiones y atribuyeron el fenómeno al desconocimiento de uno mismo. “Hay que vernos al espejo y reflexionar qué somos, ser objetivos”, señalaron. También destacaron la necesidad de comprender que el ser humano forma parte de una sociedad y no existe de manera aislada.
Source: La Jornada February 20, 2026 09:06 UTC