Sigmund Freud se declaró incapaz de comprender el surrealismo cuando su fundador, André Breton, intentó que abrazara ese movimiento artístico. Un siglo después del encuentro entre ambos, más de cien obras surrealistas cuelgan en la antigua vivienda vienesa del "padre del sicoanálisis". Pieza clave e hilo conductor de la reflexión histórica es, sobre todo, la larga correspondencia entre Freud y Breton. Breton reaccionó citando ese rechazo en su volumen, y un año más tarde escribiría "¡Viva Freud, el gran sabio vienés!" Utopía vs. pragamtismo"Para Freud, el sueño es el punto de partida, mientras que para los surrealistas es el fin.
Source: La Jornada July 01, 2022 23:44 UTC