Un tema recurrente de las mesas del coloquio Desafíos a la libertad, a que me he referido en este espacio, fue la crítica a la polarización del discurso público inducido por el del presidente Andrés Manuel López Obrador. Las descalificaciones emitidas desde la palabra presidencial tienen un peso incomparable con las voces que disienten de él. Entre otras cosas, porque las palabras del Presidente pueden ser entendidas por sus subordinados como órdenes de actuar contra los aludidos. La maniobra terminó en la inducción política de un cambio en la dirección del diario que puso fin al despertar democrático de la opinión pública que representaba Excélsior. No ha terminado de pagarlo en la memoria pública aquel presidente.
Source: Milenio May 30, 2019 06:22 UTC