Los agentes solicitaron refuerzos y tras las pesquisas consecuentes las autoridades recobraron restos humanos y una cabeza en el congelador. El inquilino del 213, Jeffrey Dahmer, hizo un leve intento por huir, pero sabía que finalmente el mundo le había caído encima. “Era un individuo racista, que se vanagloriaba de haber asesinado al vagabundo Steven Hicks, un año antes de ingresar al servicio militar”. De acuerdo con Davis, “Dahmer se convertía en un monstruo en cuanto comenzaba a beber”. Billy Capshaw también conoció a Dahmer en Alemania.
Source: Milenio February 10, 2018 06:33 UTC