No hay atardeceres más bellos que los de Yucatán después de una lluvia, presumimos. Ellos, al principio, no entienden el embrujo de las tardes de Yucatán, pero a los pocos meses lo comprenden y se dejan llevar con la primera lluvia. Y el de Yucatán sólo es equiparable con el de la felicidad. En el asta ondeaba nuestro estado de ánimo, uno que no distinguió entre los de aquí y los de afuera: todos quedamos dentro. Eso es vivir en este Estado de ánimo.
Source: Diario de Yucatán August 23, 2023 16:13 UTC