Pero eso es lo que hacemos como país, como estado y como ciudad: queremos vivir como ricos sin serlo, razón que nos lleva a permanentes endeudamientos que no paran hasta la fecha y, claro, a gastos tan dispendiosos como inútiles que bien podríamos evitar si supiéramos vivir de acuerdo con lo que podemos y dejar de querer presumir que tenemos lo que nos falta. Puedo equivocarme; si es así, díganme cuánto del dinero invertido por la ciudad para darse su mano de gato será realmente recuperado. Nosotros no tenemos dinero para esas comodidades, pero para eso están los grandes prestamistas internacionales, y por eso estamos endeudados como país, como estado y como ayuntamiento por los siglos de los siglos, porque nos gusta vivir como ricos sin serlo. Hay otra posibilidad: sí somos ricos, pero tan pésimamente administrados que acabamos pidiendo prestado. También extrañamos a administradores de los recursos tan exitosos como Don Gabriel Covarrubias y al célebre Consejo de Colaboración Municipal.
Source: EL Informador February 08, 2026 11:44 UTC