Dijo que en promedio una esponja contiene 7.2 millones de bacterias, las cuales quedan en los recipientes que se usan para preparar y servir los alimentos. Además, consideró necesario “esterilizar” el estropajo (siempre y cuando no sea de aluminio) poniéndolo en el horno dos minutos, así como remplazarlo cada dos o tres semanas. El investigador y su equipo de trabajo comprobaron también que los utensilios que más albergan bacterias patógenas en la cocina son los trapos y tablas para cortar, sean dde madera o de plástico. En ese sentido, el experto sugirió limpiar y desinfectar con frecuencia los espacios del hogar, el espacio de mayor convivencia familiar. Los hogares son los lugares con mayor número de microorganismos patógenos que están identificados como los responsables del 50 a 80 por ciento de las enfermedades diarreicas y respiratorias.
Source: El Siglo de Torreón September 10, 2018 14:15 UTC