Me contactaron por el patrocinador del equipo de Dzitbalché y fui abridor varios partidos, incluido el de 21 ponches sin hit, aunque la carrera entró por errores”. Y no solo a no subir a la loma, sino a no jugar béisbol, pese a lo que el deporte le había dado. A veces siento melancolía al no seguir jugando béisbol, pero la vida es así. Cuando le contactamos para hablar de este pequeño reportaje por su hazaña de 21 ponches, revivimos muchas anécdotas suyas y de quien escribe. Pero su vida fue otra luego, en los despachos de abogacía.
Source: Diario de Yucatán June 15, 2020 08:01 UTC