Por el contrario, la gravedad de los hechos requiere llevarnos como sociedad a un debate amplio sobre la naturaleza y los límites de la autonomía universitaria, si queremos que esa casa de estudios deje de ser concebida por delincuentes como suelo fértil para la impunidad. ¿Por qué grupos de choque operan con toda “normalidad” en ciudad universitaria y sus bachilleratos, intimidando a estudiantes e incidiendo en decisiones que debieran corresponder de manera exclusiva a la planta académica? Sin duda, la Universidad Nacional debe disfrutar la autonomía de la que goza toda casa de estudios de nivel superior. ¿Podemos estar satisfechos de una autonomía que, de manera creciente, se traduce en represión a estudiantes, asalto, homicidio y narcomenudeo al interior de la UNAM? En ningún sentido la autonomía puede confundirse con seguridad pública.
Source: Excélsior September 11, 2018 09:33 UTC