Podría tratarse de un artefacto que ellos mismos transportaban, pero también podría ser indicio de un nivel de infiltración mayor, en el que sus movimientos fueron seguidos con precisión. La cercanía entre Tecámac y el Estadio Azteca –o Estadio Banorte, según su denominación comercial– no es sólo geográfica: es simbólica. Nada de esto permite concluir, de manera definitiva, que la disputa por Sinaloa se ha trasladado al Valle de México. Si algo revela esta explosión es que la violencia criminal en México podría estar entrando en una fase donde la capacidad técnica, la movilidad territorial y el impacto simbólico convergen. Y eso, en vísperas de un evento global, coloca al país ante una prueba que no admite retórica, sino resultados.
Source: Excélsior April 01, 2026 08:41 UTC