Hubo un tiempo en que organizar un Mundial de Fútbol era una declaración de identidad. Este no es un Mundial propio, es uno compartido, administrado desde fuera y consumido por otros. Lo verdaderamente lastimoso no es el gasto, sino la intención: no se busca mejorar la ciudad, sino simular que la mejora ya esta hecha. Este Mundial no es una fiesta popular, es un evento premium. El Mundial de 2026 no va a cambiar la realidad, la va a exhibir.
Source: EL Informador March 23, 2026 13:30 UTC