Los choferes se abstienen en un enorme porcentaje de portar cubrebocas y caretas o lentes, argumentando la incomodidad de su uso por el calor y el encierro. Incluso se tolera que cantantes, declamadores, músicos y comerciantes ambulantes suban a las unidades y a voz en cuello ofrezcan sus productos o brinden sus espectáculos, sin ninguna barrera de protección entre ellos y los viajeros. De nada sirve cuidarse si al interior del transporte público nadie sigue las medidas de prevención de contagio, servicio que opera bajo las mismas condiciones de saturación de siempre en las unidades. Lo que desde los gobiernos locales hay que replantear son las condiciones de servicio bajo las que tiene que operar el transporte público, ya que constituye un eje sobre el cual hace sus desplazamientos la mayor parte de la sociedad. Se trata de un gran pendiente y la coyuntura sanitaria podría ser el punto de arranque para una reestructuración a fondo del servicio, con miras a su mejora en más de un sentido.
Source: El Universal July 19, 2020 06:11 UTC