En ellos se evaluaron durante décadas los hábitos alimenticios, diagnósticos médicos y pruebas objetivas de función cerebral de los participantes. Además del menor riesgo observado, quienes consumían café con cafeína reportaron un deterioro cognitivo ligeramente menor y mejores resultados en algunas pruebas de función cerebral que quienes bebían descafeinado. De hecho, el estudio no encontró relación entre el café descafeinado y la demencia. Además, la cafeína se ha asociado con menor incidencia de diabetes tipo 2, un factor de riesgo reconocido para la demencia. Hacer el “experimento perfecto” —asignar al azar a miles de personas a beber café o descafeinado durante décadas— es prácticamente imposible.
Source: La Crónica de Hoy February 17, 2026 18:13 UTC