Todos llegaron con sus esposas, se saludaron y abordaron el vehículo que los llevaría hasta el alcázar del Castillo de Chapultepec, en donde ya los esperaban todos. Sin mucho que decirse, los tres pasajeros permanecieron de pie todo el trayecto, escoltados en todo momento por personal del Estado Mayor Presidencias y de las Fuerzas Armadas. Uno a uno, los cadetes que se colocaron a lo largo del camino saludaron al Presidente, con un gesto tan familiar que ahora tendría una connotación más a despedida. Primero descendieron ellos, después ayudaron a las mujeres, y comenzó el saludo de bienvenida a uno, a dos, a tres... hasta que se perdió la cuenta de todas las personas que se aproximaron a recibirlos. Por momentos el Presidente se mantuvo atento a las palabras del militar, sonreía, tomaba un poco de agua y volvía la mirada al orador.
Source: El Universal February 10, 2018 08:03 UTC