Una de las antiguas propiedades más secretas y menos examinadas de Jeffrey Epstein no es una isla. Pero bien podría serlo. Su mansión palaciega de unos 2780 metros cuadrados en Nuevo México se alza sobre una colina con vistas a cientos de hectáreas de terreno del suroeste, que él bautizó como rancho Zorro. Un mar de hierba enmarañada, cactus cholla espinoso y arroyos agrietados, el alto desierto escasamente poblado al sur de Santa Fe es una tierra donde los vecinos más próximos están a kilómetros de distancia y casi todo el mundo se ocupa de sus propios asuntos.
Source: Diario de Yucatán March 02, 2026 21:24 UTC