Rivera Navarro, que se creía doblemente protegido, por líderes en Morena y el grupo criminal, había cruzado una línea. García Hernández dejó su escaño temprano en la legislatura porque fue nombrado coordinador general de Programas para el Desarrollo en la Oficina de la Presidencia. Rivera Navarro llegó por esa puerta, respaldado por Palacio Nacional, y palomeado por “El Mencho”, del cual, según fuentes estadounidenses, dependía directamente. En este ecosistema político-criminal se movía Rivera Navarro, que ignoró las alertas que cada vez sonaban más fuertes. Que el Gobierno de Sheinbaum haya decidido ir por Rivera Navarro, con sus antecedentes de apoyo dentro del régimen, no debe ser desdeñado.
Source: EL Informador February 10, 2026 11:43 UTC