Para evitar más escándalo, Lars paga con la tarjeta oficial del Gobierno, es el primer ministro de Dinamarca. De regreso a Copenhague, le pide a su secretario que reintegre el gasto, pero muere esa noche sin hacer el trámite. Por el momento no hay indicio de coima, sino de conflicto de interés, que es otra manera de corrupción. Ese es el deterioro de la política: la figura de un presidente de la República rebajado literalmente a lobista de mercado. Pareciera, entonces, que no importa Jerí, sino el cálculo político si su salida beneficia o perjudica.
Source: Peru21 January 25, 2026 12:32 UTC