Milenio DigitalUna perrita murió abrazada de su dueño al no soportar el ruido causado por la pirotecnia en la ciudad de Esquel, Argentina. Magui, que era el nombre de la perrita, perdió la vida luego de entrar en una crisis nerviosa provocada por el ruido de los estallidos de los cuetes. "La perra murió en los brazos de mi hijo, rogándome que llame a alguien para que la viniera a auxiliar. Lamentablemente la estamos llorando con el corazón de mis hijos roto y el mío al no poder hacer nada", expresó. Por su parte, la organización ADAE manifestó su repudio hacia las personas que utilizan la pirotecnia como diversión sin preocuparse del daño que le provocan a los perritos.
Source: Milenio December 16, 2019 22:07 UTC