El hombre llegó de Roma convencido de vivir una experiencia única, ignorando los riesgos asociados al uso imprudente de pirotecnia. El joven ingresó en urgencias con una mano ensangrentada: la explosión de un gran cohetón le había arrancado tres dedos. La historia parecía destinada a sumarse a la larga lista de accidentes que se repiten cada año durante las celebraciones de Año Nuevo, especialmente alrededor de la medianoche. No está claro si se produjo un fallo técnico o si, una vez más, el comportamiento del joven fue imprudente. El turista romano fue trasladado de nuevo a urgencias del mismo hospital, esta vez en un estado más grave.
Source: Ojo January 05, 2026 05:54 UTC