Un reciente artículo de The Economist se sorprende ante la muy peruana tradición de quemar muñecos en Año Nuevo. “Muchos despiden catárticamente el año viejo quemando efigies de las figuras públicas más odiadas”, dice el reportero de la revista británica. “La gente quiere quemarlos en la vida real, pero, como no pueden, queman figuras suyas en su lugar”, dice Yacco Vásquez en el reportaje, fabricante de estos muñecos. “Ver arder a estas figuras públicas alrededor de una fogata y rodeado de seres queridos quizás sea uno de los aspectos más gentiles de la política peruana”, dice la crónica. Un presidente peruano termina siendo, literal y argumentativamente, un “hombre de paja”.
Source: Peru21 January 11, 2026 17:47 UTC