Ningún proyecto verdaderamente ambicioso puede, en la práctica, llegar a buen puerto en cinco años, menos aún una visión país. No fue sino hasta el 2004 que el gas empezó a operar y abastecer al país –casi dos décadas después del descubrimiento–. Nadie decide asumir una hipoteca o ahorrar para una vivienda como parte de un proyecto de solo cinco años. Si aspiramos a un país distinto, tenemos que empezar por algo elemental: dejar de votar –y de gobernar– como si el Perú se acabara en cinco años. Este domingo tenemos la oportunidad de votar por candidatos que tengan una visión, planes y equipo, para iniciar el camino hacia ese país que queremos ser.
Source: El Comercio April 07, 2026 15:31 UTC