JóvenesHace no muchos años, una de las principales reivindicaciones para las juventudes era la que poder hablar y garantizar su libertad de expresión. Al caso de Lázaro Cárdenas, Michoacán, en el que Omar, un adolescente de 15 años asesinó a dos profesoras dentro de su escuela, podemos sumar hechos similares que en días siguientes sucedieron en Chile, Argentina o Estados Unidos. Ellos hablaron con palabras, mensajes e imágenes, pero ¿fuimos capaces de escucharlos, entenderlos y atenderlos? No puede caerse en la simplicidad de escandalizarnos con lo sucedido y pretender que se trata de “jóvenes desquiciados”. Digo que escuchar, entender y atender a las juventudes es el principal de los pendientes, pues el resto de estos se acumulan sin siquiera darnos cuenta.
Source: La Crónica de Hoy April 08, 2026 19:13 UTC