Acaso este argumento explica por qué Pemex impone hoy sacrificios tan ingratos. Si bien se insiste en que es inaceptable que los servidores públicos se beneficien en un país con 50 millones de pobres, también lo es que cada peso ahorrado está siendo destinado al fortalecimiento de Pemex. Los recortes no están poniendo a los pobres primero, sino a una empresa paraestatal cuyo futuro, hágase lo que se haga, seguirá siendo incierto. ¿De veras Pemex se merece tanto sacrificio? Es preciso reclamarle al presidente que reflexione otra vez sobre la selección de prioridades que nos está imponiendo.
Source: El Universal May 30, 2019 07:40 UTC