Durante décadas, los ayuntamientos fueron territorio de cacicazgos locales, redes de poder masculino, herencias familiares y control político territorial. En muchos municipios, las mujeres podían participar, acompañar campañas o sostener trabajo comunitario, pero no ser reconocidas como sujetas políticas. Todavía en 2022, de 2.471 municipios y alcaldías, solo 545 eran gobernados por mujeres, es decir, el 28,9 por ciento. La paridad municipal no nació de una concesión del poder, sino de años de presión, acciones afirmativas y litigio estratégico de colectivas y mujeres en los estados. Aunque esa omisión se enmiende, el episodio deja una lección inquietante: la paridad sigue siendo vista por muchos como algo prescindible, negociable o secundario.
Source: Diario de Yucatán March 24, 2026 11:02 UTC