En toda democracia, la contienda electoral es —o debería ser— un espacio de confrontación de ideas, propuestas y visiones de país. No se trata únicamente de sus ataques contra la ONPE o de las insinuaciones intimidatorias dirigidas a su jefe, Piero Corvetto. Los hechos ocurridos en Andahuaylas, donde la indignación derivó en agresiones contra el candidato, también deben llamar a la reflexión. Violencia es violencia, venga de donde venga, y su normalización —sea desde el poder o desde la ciudadanía— solo contribuye a profundizar la fractura social. No se gana una elección insultando a los peruanos.
Source: La Republica April 03, 2026 14:19 UTC