El argentino efectivamente puso a sus mejores centrales (Pereira y Alanís) en perjuicio de Salcido y Marín, pero en medio campo improvisó con Isaac Brizuela de contención y Carlos Cisneros de enganche. Bajo ese desorden inicial, Chivas no fue peligroso y parecía cuestión de tiempo para que el Santos impusiera el dominio de su sistema. Matías sacó a sus laterales y a su contención para meter jugadores de ofensiva (salvo Orbelín), y Chivas terminó con siete hombres que juegan al frente. Como en otras noches, la aglomeración no trajo ni peligro y menos goles, si acaso un par de oportunidades de Ronaldo y Pulido. Los rayados sufren con el balón por la falta de ideas ofensivas y lo más grave, de contundencia; y sufren sin el balón porque regalan espacios que se traducen en goles y redundan en derrotas.
Source: EL Informador February 11, 2018 06:45 UTC