El 28 de febrero, el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, anunció que el líder supremo de Irán había muerto. El hecho quedó asentado, pero entre una declaración y otra transcurrió algo más que tiempo, transcurrió sentido. En apariencia, se trata solo de quién informa primero, pero no es un detalle menor. Cuando una capital anuncia la muerte del vértice de otro régimen antes de que ese régimen lo confirme, no solo comunica un desenlace. Esa continuidad es lo que revela el patrón, el golpe no termina en la operación; se prolonga en la narrativa.
Source: EL Informador March 03, 2026 08:28 UTC