Catorce mexicanos muertos bajo custodia del ICE desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump no constituyen una anomalía estadística. Durante años se insistió en que la detención migratoria era un procedimiento administrativo: ordenar, procesar, eventualmente deportar. Porque no se trata de cómo mueren, sino de por qué mueren ahí. En instalaciones como Adelanto, operadas por empresas privadas, donde el encierro no solo administra personas: administra contratos, camas ocupadas y presupuestos garantizados. La muerte, entonces, deja de ser tragedia y pasa a ser un costo operativo.
Source: EL Informador March 31, 2026 11:22 UTC