Las palomas se dispersan en cuanto Sandra se aproxima al pretil de la azotea. Sin embargo, se considera afortunada, ya que no cubre renta por el cuarto de azotea donde vive. Ella piensa que hace bien escuchándolos y le gusta que la tomen por confidente, excepto en el caso de doña Carolina. Sandra no duda de que algún día volverá a buscarla. De todos los juegos, el que más le gustaba era la competencia para ver cuál de los dos, si Guillermo o ella, sacaba más burbujas del carrete humedecido en agua jabonosa.
Source: La Jornada June 26, 2022 20:55 UTC