No más le faltó hincarse y encomendarse a Dios, la virgen o San Judas Tadeo. Lea: Malayerba: Ocho dedos https://bit.ly/2KgN7zIVolteó y las nubes le gritaban con colores grises oscuro, negro condena, azul soberbia. Voy a ser seminarista, les dijo. Pero quería ser sacerdote, oficiar misa, dar la comunión, atender a los pobres como él, orientar la feligresía y enseñar la palabra de Dios. No, es dinero de Dios.
Source: Ríodoce November 12, 2019 14:35 UTC