La noche del martes 19 de diciembre fue de insomnio para el canciller Luis Videgaray y para el embajador de México ante la ONU, Juan José Gómez Camacho. La disyuntiva era entonces que se enojara Trump o que se enojaran los mexicanos. Videgaray sabía que esto implicaba una decisión compleja que sería impopular y que traería costos domésticos e internacionales. Lo hicimos junto con otros 35 países, entre los que se incluye Canadá. No dudemos que en 2018 Trump refuerce la retórica de que la ONU no sirve para nada.
Source: El Universal December 27, 2017 09:33 UTC