Esta Semana Santa, los prodigios ocurrieron en el cielo o, para ser más exactos, en el espacio aéreo. El segundo milagro, en cambio, fue uno de esos que se anuncian cada año, pero nunca bajan del cielo a la tierra. Aunque se había anunciado que estaría listo para Semana Santa, todo quedó en un acto de fe, todo por falta de una certificación. Cristo resucitó al tercer día; el tren al AIFA lleva resucitando desde la administración anterior. Al final, en la política nacional los milagros no consisten transformar el agua en vino, sino la propaganda en gestión, el retraso en visión de largo plazo y el fracaso en narrativa social.
Source: Excélsior April 05, 2026 08:42 UTC