Hay un instante —casi imperceptible— en que un partido político deja de ser un centro de ideas para convertirse en una taquilla de cobro. El miedo se transmuta en política pública sin necesidad de decretos ni diarios oficiales. Ambos se estrechan la mano en un pacto de conveniencia: uno aporta el sello oficial, el otro aporta el manejo del miedo. La democracia no muere únicamente por las balas; se apaga, sobre todo, cuando aceptamos que el poder sea un peaje. La tarea más alta de nuestra sociedad es devolverle a la política su naturaleza de puente y derribar, de una vez por todas, la taquilla del miedo.
Source: EL Informador February 15, 2026 09:13 UTC