Cuba, Venezuela y México comparten una palabra que pesa más que cualquier programa de gobierno: revolución. Cada una de esas repúblicas, en su tiempo y contexto, prometió justicia social, soberanía, dignidad para los excluidos y un quiebre con las élites que habían capturado al Estado. En Cuba, Fidel Castro llegó al poder por la vía armada con una promesa clara: democracia, fin de la corrupción y justicia social. No fue la justicia social la que falló. Las revoluciones no se traicionan el día que llegan al poder, se traicionan cuando dejan de aceptar límites.
Source: El Universal January 08, 2026 14:38 UTC