Mientras el discurso de la presidenta se concentra en presumir una estabilidad macro que cada vez se siente más frágil, hay un indicador que debería encender todas las alertas en el país: la deuda pública. Al cierre de 2025, la deuda acumulada alcanzó el 52.6% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que representa un incremento real del 111.8% comparado con el nivel que se tenía en 2008. Lo más grave no es solo cuánto debemos, sino cuánto nos cuesta esa deuda. Estamos priorizando el servicio de la deuda sobre el futuro de nuestros jóvenes, y eso en una economía estancada es una receta perfecta para el desastre. La "sostenibilidad" no puede ser solo un maquillaje en los informes de Hacienda; debe ser la capacidad de un país para invertir en su gente sin hipotecar su existencia.
Source: EL Informador February 18, 2026 12:53 UTC