Guadalajara adolece de algo peor que un gobierno sin oposición: un gobierno con una oposición en el descrédito y sin solvencia moral. La estatura política de un gobernante se sopesa mejor frente a una oposición a su altura. Recordemos cuando Enrique Alfaro (MC) gobernó Guadalajara y Aristóteles Sandoval (PRI) estuvo al frente del gobierno de Jalisco. Una oposición sin solvencia moral es peor que la ausencia de oposición porque neutraliza, o dicho de mejor modo, anula la crítica que impulsa. Como dijo una vez cierto alcalde que reclamó a la prensa porque sólo hablaban y publicaban hasta el más mínimo gesto del gobernador: la cola de perro también es perro.
Source: EL Informador February 05, 2026 16:17 UTC