La presidenta de la República ha utilizado el tiempo y los recursos destinados para gobernar, en la defensa de los gastos materiales de la actual Suprema Corte de Justicia (SCJ). Ha convertido en asunto de su incumbencia la compra de camionetas blindadas y diversos pagos cotidianos. Ambas opciones sugieren un patrimonialismo presidencial, que concibe a la SCJ como una especie de “gabinete ampliado” o parte del movimiento transformador que promueve. Por una parte, porque la presidenta recurre a temas menores para llenar su tiempo; por la otra, porque al hacerlo ocasiona que parezcan relevantes. En un país atravesado por tantos problemas y contradicciones, discutir intensamente sobre unas camionetas es un buen ejemplo de ello.
Source: El Universal February 03, 2026 20:48 UTC