Hace 40 años se produjo una de las devaluaciones más grandes en la historia moderna de México, al pasar la paridad cambiaria de 22 a 70 pesos por dólar en 1982. José López Portillo nos dijo que presidente que devalúa, se devalúa y que defendería al peso como un perro , pero ni la rabia con que lo dijo evitó la caída de nuestra moneda. Por fortuna, esa experiencia negativa obligó a la sociedad a luchar por la autonomía del Banco de México, para evitar que el presidente en turno creara dinero en forma artificial. Actualmente la emisión monetaria está controlada por una institución independiente, lo que reduce presiones internas para la inflación y la devaluación. Pero como esos factores son externos y los países desarrollados padecen una inflación superior a la de México, no se presentan presiones devaluatorias para compensar el diferencial de precios con nuestros socios comerciales.
Source: La Jornada June 07, 2022 10:59 UTC