Sólo cuatro días antes, el domingo 13, Esteban Xochitempa y su hijo Juan Xochitempa Macario murieron baleados mientras cargaban gasolina. Al igual que la Cipog-EZ, la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Pueblos Fundadores (Crac-PF) denuncia que las recientes agresiones han sido perpetradas por Los Ardillos, la banda delictiva predominante en esta zona cercana a Chilpancingo, la capital estatal. La violencia desatada por ese grupo y su rival, Los Rojos, ha alcanzado niveles tales que comunidades enteras han tenido que exiliarse en el intento de ponerse a resguardo; mientras quienes permanecen en sus territorios se enfrentan cada día al riesgo de muerte o desaparición forzada. Al otro lado de la entidad, en San Miguel Totolapan, Carlos Marqués Oyorzábal, comisario del poblado de Las Conchitas, fue torturado, desmembrado y decapitado frente a su hijo de 11 años en abril de 2021. Como expresaron los propios menores, su actividad dentro de la guardia comunitaria, basada en prácticas ancestrales, responde a la conciencia de que este cuerpo es la única oportunidad de sobrevivencia para ellos y sus familias.
Source: La Jornada August 20, 2023 11:06 UTC