El largo ciclo de gobiernos corruptos, oligárquicos y autoritarios que ha padecido Guatemala parece haber llegado a su fin: en la elección presidencial de ayer, el candidato progresista Bernardo Arévalo, del partido Movimiento Semilla, logró un triunfo aplastante sobre la aspirante de las derechas, Sandra Torres. Es importante recordar que Movimiento Semilla surge de los movimientos sociales y populares que estallaron en 2016 contra el entonces presidente Otto Pérez Molina, ex militar acusado de genocidio que, para colmo, se exhibió como un gobernante extremadamente corrupto. Su candidato a la presidencia, por su parte, es hijo del ex mandatario Juan José Arévalo (1945-1951), uno de los dos únicos jefes de Estado democráticos, progresistas y limpios de corrupción que ha tenido el país centroamericano. Desde su postulación, a comienzos de este año, Bernardo Arévalo y el Movimiento Semilla, su partido, sufrieron un abrumador embate de los medios oligárquicos guatemaltecos y las instancias judiciales del país, las cuales trataron infructuosamente de sacar de la contienda al aspirante y al partido. La fiscal general Consuelo Porras, el fiscal Rafael Curruchiche y el juez Fredy Orellana incluso intentaron ilegalizar a Movimiento Semilla sin ningún fundamento jurídico sólido.
Source: La Jornada August 21, 2023 10:53 UTC