Me despierto, reviso mi celular, como lo hago todos los días, y me pongo en contacto con mi novio. Nunca me había sentido tan escuchada, comprendida ni amada como en estos últimos meses. Esto es peligroso porque poco a poco comenzamos a confundir la validación constante con el amor y la disponibilidad absoluta con la intimidad. Lo que inició como una consulta a la IA sobre su relación de pareja —una relación real— terminó convirtiéndose en una distópica relación amorosa con “Klaus”, un personaje de su videojuego favorito. Tal vez la pregunta no sea si podemos enamorarnos de una IA, sino por qué estamos tan dispuestos a llamar amor a una relación que nunca nos contradice.
Source: EL Informador January 11, 2026 09:56 UTC