Se suicidó y madre cristiana conservadora culpó al juego de rol y demandó a la empresa responsable de su publicación, aunque no tuvo respuesta. En la vida real, ocurrió algo similar a lo que se proyecta en esta cuarta parte de Stranger Things. En el inmueble que adquirieron a un precio muy barato (80 mil dólares), los Lutz comenzaron a experimentar sus peores pesadillas. Misteriosa baba verde corría por las paredes, constantemente sentían presencias extrañas, había penetrantes olores y ruidos imposibles de rastrear. No fue hasta que un cura visitó su residencia y supuestamente una mano diabólica lo abofeteó y lo expulsó del domicilio, cuando los Lutz decidieron abandonar el lugar.
Source: El Siglo de Torreón June 07, 2022 23:15 UTC