Las convicciones se encontraban recluidas en las escasas universidades donde algunos catedráticos, liberales o conservadores, trataban de difundir lo que hoy llamamos principios democráticos, pagándolo muchas veces con el exilio forzado o la expulsión del claustro. Desfilaron Salaverry, Santa Cruz, Gamarra y Castilla, tratando de conquistar el poder para beneficio personal, más que para concretar su visión de país. Los visionarios nunca lograron la presidencia, Monteagudo, Sánchez Carrión, Haya, Mariátegui ni Víctor Andrés Belaunde; esa fue la desgracia del Perú. Hacer política no consiste en imponer un programa, sino en lograr amplios acuerdos que sirvan para solucionar los grandes problemas nacionales. Con todo, nos permite albergar una esperanza el que los candidatos auspiciados por Odebrecht hayan sido derrotados el domingo, a pesar de los recursos utilizados a su favor.
Source: Expreso April 13, 2021 06:45 UTC