En nuestro Estado y en el país, la clase política ha transitado hacia una preocupante “razón instrumental”. Para el político contemporáneo, el lenguaje es un arma de control, un medio para un fin: el poder. Sin ciudadanos capaces de filtrar el ruido, la democracia es solo una cáscara vacía. Honrar a Habermas hoy significa combatir el encono. Habermas se ha ido, pero nos queda la tarea urgente de evitar que, con él, muera también la posibilidad de entendernos.
Source: EL Informador March 20, 2026 14:01 UTC