En una carta enviada en 1829 al encargado de negocios británico destacado en Bogotá, Simón Bolívar opinaba sobre los planes de traer un príncipe europeo para que lo sucediera en el gobierno de la Gran Colombia. Todas las repúblicas de la región llamarían a una cruzada y se desataría una conspiración universal contra la Gran Colombia. En un contexto de volatilidad política y de un capitalismo en busca de nuevas oportunidades, Bolívar reconoció tempranamente un dilema que podía aplicarse fácilmente a las repúblicas emergentes. Y fue en ese momento que recordé uno de los mejores libros, “Empire’s Workshop”, que se han escrito sobre el imperialismo norteamericano. Para Greg Grandin, Latinoamérica fue, desde inicios del siglo XX, un campo de entrenamiento, teórico y práctico, para futuras guerras imperiales.
Source: El Comercio January 04, 2026 23:31 UTC