El microbús ha tenido una inversión en más de 40 mil pesos, aunque todavía le faltan algunas cosas por reparar. Santiago Flores Herrera, propietario del singular vehículo, cuenta que tanto él como su familia buscaban la manera de afrontar el confinamiento por covid-19 sin la necesidad de salir de su casa y solo convivir entre ellos. Foto: especialFue así como les surgió la idea de comprar a “Gilligan”, camioncito que era ya considerado como chatarra. De hecho cuando empezó todo esto (la pandemia) estábamos viendo la forma de poder concentrarnos en él, salir con la familia. Aceptó que la familia tiene miedo por el covid-19, por eso decidieron estar un tanto alejados de la gente.
Source: Excélsior April 03, 2021 00:00 UTC